Nosotros

Nuestra misión y visión
En Novoa Impresores transformamos ideas en impacto tangible. Acompañamos a nuestros clientes y aliados con escucha genuina, respeto y sensibilidad, entregando soluciones de impresión de alta calidad que construyen confianza, fortalecen relaciones duraderas y elevan cada proyecto más allá del papel.
Creemos en la excelencia diaria, en el dominio de nuestro oficio y en el valor de nuestra gente como motor para convertir la visión en realidad.
Nuestra Visión es ser una empresa de impresión reconocida por trascender en su industria, no solo por la calidad certificada de su trabajo, sino por la forma humana, colaborativa y consciente con la que construye relaciones, desarrolla talento y deja huella en clientes, colaboradores y en la comunidad.
Aspiramos a que cada impresión refleje nuestra pasión, nuestro compromiso y nuestra capacidad de crear impacto real.
Valores clave
Relaciones humanas
Creemos que el verdadero valor del negocio está en las personas. Escuchamos, respetamos y cuidamos cada relación con clientes, aliados y colaboradores.
Excelencia
Trabajamos con altos estándares y mejora continua, convencidos de que la confianza se gana entregando calidad constante, todos los días.
Compromiso con el oficio
Dominar lo que hacemos es una responsabilidad personal y colectiva. Compartimos el conocimiento, enseñamos, aprendemos y multiplicamos la experiencia.
Colaboración y trabajo en equipo
Construimos confianza desde la unión. Avanzamos juntos, con manos unidas y mentes abiertas, porque la grandeza nunca es individual.
Talento y crecimiento
Valoramos a nuestra gente y creemos en su capacidad para pensar, decidir, crear y trascender. El talento especializado es la fuerza que convierte ideas en realidad.
Trascendencia
Imprimir no es solo producir: es dejar huella. Buscamos impactar positivamente en el papel,
en el cliente, en la industria y en nosotros mismos.
Hay historias que no se escriben solo con palabras, sino con el pulso de una máquina, con el olor denso y dulzón de la tinta recién mezclada, con el ritmo constante de un rodillo que no se detiene.
Así nació Novoa Impresores, el 22 de agosto de 1945, en la sala modesta de una casa donde poco antes, en abril del mismo año, también nacía un matrimonio: el de Don Jaime Novoa Aranda y Socorrito García Márquez.
Un hogar donde el amor compartía espacio con el plomo caliente de las prensas, y donde la fe del Padre Lira fue suficiente para arrancar el motor de un destino. La primera máquina Chandler llegó con la fuerza de un nuevo corazón. Cada golpe seco sobre el papel era un latido.
Y desde entonces, esa sala se transformó en taller, y el hogar, en imprenta.
Poco tiempo después, la imprenta se trasladó al centro de León, a la extinta calle de Manuel Acuña. Ahí creció entre el bullicio de la ciudad y el sonido metálico de los tipos movibles
En 1960, se mudó al boulevard Venustiano Carranza, donde vivió casi dos décadas de expansión silenciosa. En 1961, llegó la primera máquina offset Solna de una tinta en formato pequeño. Trajo precisión y marcó el comienzo de una nueva etapa para el oficio. En 1965, se integró Jaime, el hijo mayor del matrimonio fundador, sumando al taller una nueva mirada y fortaleciendo el oficio con su energía y compromiso. En los años setenta se integró también Gloria, la tercera hija del matrimonio; y hacia el final de esa misma década, fue creada también Envases Microondas, una empresa hermana fundada y visionada por la pareja, dedicada a la impresión y acabado sobre cartón microcorrugado. Nació de la misma inquietud por la impresión de calidad y siempre a la vanguardia.
El 2 de mayo de 1978, Novoa se constituyó formalmente como Novoa Editorial y se instaló en la calle Pedro Moreno. Ese mismo año se integró Mario Novoa, quien desde joven encontró en la imprenta no solo una empresa familiar, sino un proyecto de vida. Su constancia, compromiso y visión marcaron desde entonces el rumbo de la editorial. En 1980, la imprenta se trasladó a su actual domicilio en Calzada de los Héroes 315, donde el ritmo de producción encontró un nuevo hogar. En 1987 se unió su hermano Alejandro Novoa, el menor de
la familia, quien ha contribuido con su creatividad, dinamismo y cercanía con el equipo, fortaleciendo desde dentro el trabajo diario de la empresa. Desde entonces, ambos junto a Don Jaime, tomaron el timón de esta empresa familiar, como quien navega con memoria, oficio y convicción.
En 1993, con la ampliación de sus operaciones y oficinas en Guadalajara y Puerto Vallarta, se adopta el nombre actual: Coloristas y Asociados. En 1994 llegó la primera máquina de cuatro colores: una Adast Dominant. Aquella adquisición marcó un antes y un después en la capacidad de la imprenta.En los años siguientes, se sumó una segunda máquina de las mismas características y, en un corto plazo, la planta se robusteció con tres prensas planas Heidelberg, una Roland y una Akiyama. Todas ellas de 4 colores y de gran formato.
Una de estas Heidelberg fue bautizada con un nombre entrañable: Socorrito. Porque para entonces, la abuela ya no era solo fundadora y maestra, era alma viva del color.
Fue también en esa etapa cuando se integró Eliseo Navarro, uno de los nietos, cuya entrega y compromiso lo convirtieron desde entonces en parte fundamental del equipo. En 2007, Novoa volvió a transformarse. Se abrió el departamento de impresión digital y gran formato. Con él, llegaron también los nietos de la familia: dos hijos de Mario —Mario Jr. y Paulina—, y dos más de Alejandro — Alejandro Jr. y Regina.
Una nueva generación se sumaba al oficio, heredando no solo el conocimiento, sino también la pasión por imprimir bien.
En 2019, en medio de la pandemia y la incertidumbre global, llegaron dos máquinas Ryobi una de cinco colores con torre de barniz y otra de ocho colores ambas de gran formato. Una apuesta valiente, casi contracorriente, que nos recordó que incluso en los tiempos más inciertos, es posible seguir imprimiendo futuro. Confiando siempre en la experiencia de un equipo sólido y comprometido, y acompañados de clientes leales que han caminado a nuestro lado durante décadas, logramos salir adelante.
A lo largo de esta historia, muchos han sido los tripulantes. Desde quienes abren camino en la venta y la administración, sosteniendo la relación con los clientes y organizando los procesos, hasta los equipos de pre-prensa, quienes afinan la danza entre luz y sombra, los prensistas que dan vida al papel con cada giro de la máquina, el equipo de acabados que dobla, corta, pega, ensambla y convierte lo impreso en objeto, y finalmente, el departamento de logística y embarque, que asegura que cada entrega llegue a su destino con la precisión y el cuidado que el papel merece.
Hoy, Novoa Impresores somos cien almas con historias distintas, pero una misma vocación. Y aunque el tiempo avanza, algunas presencias jamás se borran. En junio de 2022, la abuela Socorrito partió.Y en febrero de 2024, también lo hizo Don Jaime. Pero su legado no es un recuerdo: es un eco constante en cada máquina que arranca, es la tinta que aún corre por nuestras venas.
Ellos no se han ido. Están en los pasillos, en las placas, en las manos de sus hijos y nietos, en la tinta que mancha con orgullo cada jornada.
Están en las prensas que susurran con cadencia entre pilas de papel. Porque en Novoa, no imprimimos solo papel. Imprimimos identidad. Imprimimos calidad. Y en cada pliego que pasa por nuestras prensas, vuelven a vivir Don Jaime y Socorrito, vuelven a sonar los tambores de plomo, y vuelve a latir, con fuerza, la historia de una familia que creyó en la tinta… y la convirtió en legado.
